Los niños son los primeros que han estrenado los talleres de verano con algunas actividades educativas. / ALBERTO BENAVENTE
El Museo Esteban Vicente ha iniciado los nuevos talleres que se van a desarrollar durante todo el verano con el nombre "La plaza en una caja" y que buscan dar a conocer información sobre la ciudad y el arte a través de varios recorridos por la plaza de San Martín.
Los talleres se realizan de martes a viernes y cada semana englobará unas edades preestablecidas. Para los más pequeños de 4 a 8 años, las actividades se vienen desarrollando durante esta semana, del 27 al 30 de julio. Para los jóvenes entre13 y 16 años, los talleres se realizarán del 3 al 6 de agosto y los de edades comprendidas entre los 9 y los 12 años los talleres se celebrarán desde el martes 17 al viernes 20. La última semana de actividades se desarrollará entre los días 24 y 27 de agosto y encuadra a los adultos entre los 17 y 98 años (edad en la que murió el artista Esteban Vicente en Nueva York en el 2001).
Las tareas son promovidas desde el propio museo y se llevan ejecutando durante los tres últimos veranos. Eva Ortega, una de las tres educadoras de las actividades didácticas, comenta que "el objetivo de los talleres es pasárselo bien y conocer un poquito más el museo y el arte segoviano". Los diversos actos se llevan a cabo en el propio museo y en la cercana plaza de San Martín.
Las labores comienzan en el jardín interior del museo, trasladándose después al exterior para realizar otras tareas complementarias que varían según la edad para la que está programado el taller. Gael Zamora, educadora del centro, señala que la principal característica de estos programas infantiles es "la diferencia entre mirar y recordar", buscando distinguir entre la visión panorámica de la plaza de San Martín y el recuerdo captado antes y después del recorrido, que será representado al final con una caja de cartón que rescatará las impresiones de cada miembro.
Zamora cree que estas labores no sirven como modo para atraer a "un público nuevo, ya que la mayoría de los integrantes de los talleres son personas asiduas a las salas". La finalidad de las actividades es provocar una transformación de la forma de percibir en un tiempo reducido de cuatro días, a través del "trabajo y el descubrimiento propio, que crea espectadores aficionados que acercan su posición respecto al museo".
Los actos se realizan para que cualquier ciudadano pueda contemplar de una manera más cercana el arte y el patrimonio en un intento de que los más pequeños queden ligados a su cultura desde su niñez y que los grupos de mayor edad aprendan divirtiéndose sobre su entorno.