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Soy Carlos Zapatera un segoviano que os contaré cosas, sobre una ilusión, sobre un sueño... recorrer parte de la antigua y legendaria Ruta de la Seda en bicicleta. En lo próximos meses recorreré ocho ó nueve países, cruzaré desiertos, atravesaré zonas montañosas, soportar climas extremos, pero sobre todo conocer gentes de muy diversas culturas. Esto me llevará a enfrentarme a riesgos muy variados dada la conflictividad actual de algunas zonas por las que pasaré. ¿Cuánto tiempo estaré soñando? No lo sé, pero espero contar con vosotros como acompañantes de este viaje. ¿Te atreves?. |
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He traicionado a mi compañera.
Cuando me denegaron la visa china mi estado de ánimo estaba por los suelos. Estudié otras maneras de conseguirla y con ello poder continuar mi viaje.Vi que tenía varias opciones:
-Intentar conseguir la visa china en Dushambe la capital de Tajis. Para llegar a Dushambe lo primero que necesitaba era la visa de Tajis y la GBAO para lo que necesitaba casi una semana de espera. Entre Kirgui y Tajis solo hay dos fronteras, una sólo es para los lugareños y la otra es por donde yo crucé, donde me intentaron robar los policías. Una vez conseguida la visa y la GBAO tendría que llegar hasta la frontera, más de un día de viaje, luego atravesar todo el Pamir y llegar a Dusambe, unos 1000 kms que me ocuparían 4 o 5 días eso si encontraba transporte. Una vez allí tramitar mi visa china y la visa de Kirgui.Volver otra vez a Osh (Kirgui) y continuar el viaje. Descarté esta opcion por varios motivos: una pareja de franceses que encontré en Osh me dijeron que sin ningún motivo en Dushambe les habían denegado la visa china; otro motivo era que atravesar todo el Pamir dos veces, una para Dushambe y la otra dirección Kirgui, es muy caro, ya os conté que no hay transporte publico y además, en tiempo, esto me llevaría más de un mes.
-Intentar conseguir la visa china en Almatay, donde hay un consulado chino; ésta es una ciudad de Kazajistan cercana a Bishkek a unos 380 km distancia. Para llegar allí necesitaba la visa de Kazajitán, me pedían para conseguirla las pruebas del S.I.D.A y más de una semana para conseguirlas, luego otros 3 o 4 días de esperar la visa, diriguirme a Almatay y allí intentar conseguir la visa de China y la de Kirgui que me ocuparía otra semana por lo menos.
-Intentar conseguir la visa china en Tashkent la capital de Uzbekistán; Necesitaba la visa de Uzbekistán que me retendría una semana de espera en Bishkek, llegar hasta Tashkent sólo me llevaría un día de viaje, una vez alli solicitar la visa china y cómo no, otra vez la visa de Kirgui para volver y continuar hacia China.
Cualquiera de estas opciones me llevaría casi un mes de espera de entrega de papeles, de estancias en capitales, de humillaciones en las embajadas , me tendría que gastar bastante dinero y sobre todo que no nada era seguro. Los problemas se podrían agrandar si salgo de Kirgui y consigo la visa china en cualquier otro sitio pero luego... no me dan la visa de Kirgui. Mi problema seria aún más grande.
Así que no me quedó otra opción que sacar un billete de vuelta a España. Mi sueño terminara en unos días.
Si no estáis delante de un mapa y no conocéis un poco los problemas de las fronteras de estos países se que puede resultar difícil de entender me decisión de volver a España. Muchos amigos al enterarse de la noticia del fin de mi viaje por la denegacion de la visa china me hicieron preguntas como ¿podrás continuar el viaje por otro sitio que no sea China?, ¿podrás conseguir la visa china de alguna otra forma?... Les agradezco su interés pero, con este rollo anteriormente expuesto, explico los difícil que resultaba el intentar conseguir la visa de China y poder continuar mi viaje. Así que nada, dentro de poco, nos vemos por España.
En cuanto a mi compañera, mi bici, no me ha quedado otra que tenerla que traicionar, la he vendido. Mi bici, mi compañer, que me esperaba en Osh para que una vez obtenida mi visa de China la recogiera y me llevara hacia China se ha quedado, igual que yo, sin ir a China. Fui al bazar de Osh y la vendí. Para llevarla hasta Bishkek, la capital de Kirgui, donde cogeré el avión me cobraban por ella como el viaje de dos personas ya que no hay autobuses para poderla llevar, sólo taxis; además de esto, en el avión me cobraban bastantes euros por llevarla a España y difícilmente llegara a España en buenas condiciones ya que hago una escala en Estambul. Así que no me quedo otra que traicionarla y venderlla. Me había acompañado durante 9 años, la compré cuando en el Bar de Josito de Muñoveros a un grupo de amigos nos tocó un dinerillo en las quinielas; yo, parte de ese dinero lo invertí en mi compañera que ahora, con toda mi pena del mundo, traiciono.
Un saludo para todos.
En Osh, la segunda ciudad de Kirguizistán pase un par de días, dejé mi bici y me fui a Biskhek la capital de país, para tramitar los visados de los siguientes países que tenía pensado visitar: China y Pakistán. La capital a pesar de las revueltas del día 7 de abril estaba tranquila aunque a mi paso, me encontré algún edificio público quemado, además muchos establecimientos del centro de la ciudad tenían las lunas rotas y permanecían cerrados. Por lo demás la ciudad estaba en orden.
Fui a la embajada China, no les dije nada de que viajaba en bicicleta sólo que quería ir a visitar su país, porque yo ya sabía que en Xinjiang, la región china que linda con Kirguizistán, no quieren turistas y menos “turistas” como yo que no tienen unas visitas programadas sino que simplemente se encuentran recorriendo el país de una lado a otro. Me dijeron que necesitaba una reserva de avión, la reserva de cuatro noches de hotel y una carta de invitación.
La carta de invitación me la tramitó una agencia y tuve que pagar por ella 50 dólares, las otras dos peticiones me las hicieron en la agencia sin coste adicional. Mientras me hacían estos papeles fui a la embajada de Pakistán. Allí me pidieron una carta de invitación de mi embajada, les comenté que no había embajada española en Kirguizistán, me dijeron que me valía una de una embajada de la U.E.
Fui a la embajada alemana, después de dar que toda clase de explicaciones a un policía alemán de casi dos metros de altura, me dejó pasar. Una funcionaria de la embajada me dijo que no hacían ese tipo de trámites, así que me dirigí a la embajada francesa, donde me hicieron la carta.
Al día siguiente me presenté en la embajada pakistaní, con todos los papeles, fotocopia del pasaporte, la carta, una foto mía… Entregué los papeles a un secretario, que me dijo que esperara que iba a entregar los papeles al cónsul para que los firmara. Esperé unos minutos y de repente apareció el cónsul que se puso como un loco a darme voces en un inglés con un acento muy raro. Para mi sorpresa me dice que no me daba la visa porque no quería.
Añadió que si quería la visa que le llevara una carta de la embajada de mi país, la española, así que le repliqué que en Kirguizistán no hay embajada española, a lo que contestó que ese era mi problema y no el suyo. Si estaba poco sorprendido, lo que añadió a continuación me dejó helado: que así tratábamos a los pakistaníes en España y que así me trataba él a mí.
Salí cabizbajo y humillado de aquella embajada. Busqué un internet, entré en mi correo y para mi suerte estaba conectado uno de los dos asturianos que hicieron una ruta parecida a la mía el año pasado. Le expliqué lo sucedido en la embajada. Me dieron una posible solución: ¡podía sacar la visa en el primer pueblo grande de Pakistán! Me comentaron que sería más cara, pero que era posible. Esto me dejó más tranquilo...
Al día siguiente recogí los papeles en la agencia que me solicitaron en la embajada China y me fui para allá. Después de esperar un buen rato, me dijeron que volviera a las 4 de la tarde.
Fui a las 4, espere tres horas, pero los ordenadores no funcionaban no había electricidad. Me dijeron que fuera al día siguiente que era sábado, a las 10 de la mañana. A las 10 de la mañana allí estaba, hablé con unos y con otros, pero me decían que no querían mochileros, sólo viajes organizados. Yo les insistía, pero ni se dignaban a mirarme la cara, directamente pasaban de mi.
Por fin me dijeron que volviera el lunes. Allí fui lo mismo de siempre: “visa no” sin dar ninguna explicación, ni motivo. Me dijeron que no me la iban a conceder nunca, así que otra vez humillado por su forma de tratar a la gente salí de la embajada. Así que después de ir a Bishkek y tres o cuatro veces a la embajada China no me concedieron el permiso de entrada.
Volviendo al título de este artículo, Apeados de nuestros sueños, me siento así: apeado, por la estricta burocracia china, apeado de mi sueño: recorrer la carretera del Karakorum en bicicleta. ¿Por qué el título es en plural? Pues porque muchas burocracias, no solo la china, apean a las gentes de sus sueños.
Mi sueño, mi ilusión el de viajar, reconozco que es un sueño privilegiado sólo lo pueden realizar las personas de lo que llamamos Primer Mundo, las del Tercer Mundo aunque tengan el mismo sueño no lo pueden realizar por razones obvias: las económicas.
Pero el sueño, la ilusión de muchas personas de esos países denominados del Tercer Mundo, también son apeados en no pocas ocasiones por las diferentes burocracias de los países denominados del Mundo Desarrollado.
Son sueños, no privilegiados como puede ser el mío, sino sueños de escapar de la pobreza, de la exclusión, de la represión. Sueños por buscar una vida mejor o una vida digna, sueños para poder dar a sus hijos lo que ellos no tuvieron comida, sanidad, educación...
Pero mi sueño, privilegiado, como el sueño de muchas otras personas no privilegiado, quedan rotos por las burocracias, las fronteras las vallas de los diferentes países. ¿No hay suficientes fronteras naturales? Ríos, montañas, océanos, desiertos, selvas...
La verdad que no me queda otra opción que abandonar el país en avión rumbo a España, apeado por los chinos. Con tristeza termina mi viaje, no habían podido conmigo las nevadas, el frío, el viento, los ríos... y pueden conmigo las embajadas, las fronteras, los visados y la irracionalidad de algunas decisiones. Pero esto era uno de los riesgos de este viaje y podía suceder en cualquier momento. Ahora que empezaba el buen tiempo.
Como soñar, de momento, es gratis, cualquier día tengo otro sueño agarro mi bici y me lanzo a realizarlo. Gracias por haber formado parte de mi aventura. Un saludo
Cuaderno de Ruta: Kara-Kul-Frontera Tajikis- Sary-Tash-Osh.
En Kara-Kul pasé tres noches, Kara-Kul es un pequeño pueblo situado a las orillas del lago que tiene el mismo nombre. Desde Murgah a Kara-Kul hay unos 140 kilómetros en los cuales no hay absolutamente nada, solo las dos casitas solitarias donde ya os conté que pase una noche en cada una de ellas.
Si la vida era dura en Murgah aquí creo que todavía es más, a pesar de que este pueblo está situado a las orillas de un gran lago, su agua es muy salada, no hay peces y no vale ni para el consumo humano, ni el consumo del ganado. Ahora estaba totalmente helado y debe de estar así hasta finales de mayo. Tampoco se puede cultivar nada, ni tener gallinas... solo alguna oveja y algún yak.
Aquí viví con una familia que en esos días estaba solo compuesta por la madre, la hija de 10 años la otra hija de casi una año, el padre estaba en Osh con el hijo que acababa de ser operado. Tenía pensado pasar dos noches aquí y recorrer en un solo día los 90 kilómetros hasta el primer pueblo de Kirguikistan. Pero me tuve que quedar un día más, debido al fuerte viento que hacia imposible el viajar en bici.
No me preocupé, con mi visa. Todavía no tenía problemas, tenía 3 días para salir de Tajikistán, ya que mi permiso en ese país era hasta el día 9 de abril y mi visa en Kirguizistán empezaba el 7 de abril, así que podía cruzar la frontera el 7 el 8 ó el 9 de abril.
Con esta familia pasé mucho tiempo, por el viento no se podía casi ni salir a la calle, me entendía con ellos como podía, la mujer sabía un poquito de inglés, ya que vivía de acoger en su casa, algún turista. Eso sí, en verano.
Me comentó las dificultades económicas de la gente del Pamir y del pueblo. Su familia, gracias a los turistas, vivía algo mejor. Me dijo que pudieron llevar al hijo a un hospital en Osh, a que le operaran. “Si lo que le ha pasado a mi hijo le pasa a otro niño del pueblo, se muere” me dijo. Ya que la sanidad es muy cara y también el transporte no hay transporte público.
El día 8 de abril amaneció, aunque nublado sin viento. Desayuné leche y pan y me puse en ruta. Los primero 25 kilómetros eran más o menos llanos, con vistas al gran lago helado, por este desierto de altura.
Después la carretera empezó a subir el primero de los dos puertos que tendría que superar si quería llegar a Kirguizistán. Cuando coroné el puerto de algo mas de 4.200 metros de altitud, sólo se veía más que nieve por todos los lados, en la carretera, en las montañas.....
El descenso era casi inapreciable, avanzaba muy despacio entre la nieve, los kilómetros parecían no pasar. El paisaje era espectacular. Cuando debía de estar a unos pocos kilómetros de empezar el segundo puerto empezó a soplar el viento, y cuando sopla en el Pamir sopla bien. Así que no me quedo otra que acampar, sujeté mi tienda a unas grandes piedras y pasar allí la noche esperando a que el dios Eolo se tomara un descanso. Era sobre las tres de la tarde.
Me metí en la tienda sin imaginarme la noche tan mala que me esperaba. Un poco antes de que anocheciera empecé a sentir un fuerte escozor en mis ojos. Si los cerraba mal y abrirlos no podía, no veía absolutamente nada. Me di cuenta del gran error que había cometido, había pedaleado por la nieve durante muchas horas, a unos 4.000 metros de altura y sin gafas de sol.
Como no hacía mucho sol y normalmente me molestan no me había acordado de ellas. ¡Qué noche pasé! Allí, en medio de la nada, con viento y frío, con un escozor en los ojos que me impedía ver y pensando que al día siguiente tenía que abandonar el país. Mi visa se terminaba.
Para mi desgracia el día amaneció totalmente despejado, el solo brillaba con fuerza y se reflejaba en la blanca nieve. Tardé un buen rato en recoger y desmontar la tienda, a cada rato me tenía que parar cubrirme los ojos. Me puse en marcha, nieve y más nieve, comencé a subir el puerto, casi todo el tiempo arrastrando mi bici. Me paraba a cada rato, no veía nada y me cubría los ojos.
Por fin, a mitad del puerto me encontré con el primer control de militares. Se quedaron flipados al verme aparecer entre la nieve, ciego y arrastrando mi bici, me ofrecieron té y comida.
Me recuperé un poco y seguí avanzando al poco otro control esta vez de la policía de antinarcóticos. Uno de ellos lo primero que me dijo es que le diera 100 dólares, le pregunte que por qué, y me dijo que si no le pagaba me registraba, le dije que no le pagaba que me registrara. Empezaron a registrarme todo el equipaje y aunque casi no veía ví como un policía se metía 100 dólares en su bolsillo.
Cuando terminaron el registro, les pregunté que si todo bien y me dijeron que sí. Entonces le dije que me devolviera los 100 dólares que, para mi suerte, me devolvió. Así que pensé y “¿Si se niega, qué hago? En medio de la nada, rodeado de altas montañas, a 4.000 metros de altitud y medio ciego, siendo robado por la misma policía… ¿A quién reclamo?”
Según me alejaba del control iba pensando “¡hay que joderse, esta gente de uniformes y pistolas en teoría están para ayudarnos y en vez de eso nos roban!”. En cuatro meses de viaje los que me han intentado robar dos veces han sido ellos, en fin…
Estos policías me dijeron que no cruzara a Kirguizistán, que había problemas. Pero no tenía otra opción. Mi visa terminaba ese mismo día y estaba a varios días de viaje de Dushanbe. Eso sí, tenía suerte de encontrar vehículo, así que continué. Al rato, me encontré el último control de Tajikistán, de militares, que sellaron mi pasaporte, al verme como estaba me dijeron que me quedara allí a dormir. Rechacé rotundamente la invitación. Pensé para mí: nadie me ha robado más que los militares y policías, así que cualquiera se queda allí, rodeado de ellos, cuando amanezco no me han dejado ni los calzoncillos.
Me dijeron que unos dos kilómetros mas adelante había una casa, así que hacia allí me dirigí. Llegué a la casa como pude, prácticamente sin ver y con un gran escozor de ojos. En esta casa vivía una familia que me acogió muy bien, me peló y partió una patata y me dijo que me pusiera un trozo de ella en cada ojo. Así lo hice y pasé toda la tarde y noche con un trozo de patata en cada ojo. Al día siguiente amanecí bastante recuperado. ¡Que alegría, por lo menos no me quedo ciego!, pensé.
Me despedí de la familia y entre mucha nieve llegué al puesto fronterizo de Kirguizistán y es que entre los puestos de Tajikistán y Kirguizistán hay unos 20 kilómetros. Sellaron mi pasaporte y continué hacia el primer pueblo. Pero antes de llegar a Sary -Tahs me recogió un vehículo, el único que veía en varios días. El conductor me ofreció llevarme hasta el pueblo. Acepté. Había muchísima nieve y era muy difícil el avanzar con la bici.
Llegamos a Sary-tash, es un pueblo muy pequeño y no se puede cambiar dinero. El conductor me dijo que el iba a Osh, que me llevaba, acepte y aquí estoy en Osh, la segunda ciudad mas grande del país, dónde he podido cambiar dólares por son, la moneda del país y dar señales de vida a mi familia por medio de Internet.
Esto es lo que escribió Marco Polo sobre el Pamir en su descripción del mundo, aunque creo que se refiere solo a la segunda parte, es decir Jalandi (¿os acordáis?) Sary tahas."La llanura recibe el nombre de Pamir y lleva unos 12 días atravesarla, encontrando a tu paso nada más que un desierto sin personas ni plantas. Es por esto por lo que el viajero se ve obligado a llevar consigo todas las provisiones que pueda necesitar para atravesarlo. La región es tan fría e inhóspita que ni siquiera se ven pájaros en el aire. Y debo advertir también, que debido a este horrible frío, el fuego no arde con la misma fuerza y el calor como de costumbre".
Hola amigos, os dej otro vídeo sobre la ascensión al puerto AK-Baital (caballo Blanco) de 4.655 metros de altura...