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Conoce mi comarca | por Fernando  Sebastian Alvaro
foto Este es un principio de un blog, mi nombre de blog-ero es Esca, el de andar por calle es Fernando con mis apellidos Sebastián Álvaro. Este blog en el que quiero escribir de mi tierra, de esta tierra Segoviana en la que nací, siento percibo y que me llena desde hace 48 años "que la desconozco" y digo esto por que es la gran desconocida para muchos no todos, y que nos sorprende cuando nos adentramos un poco en su naturaleza, pueblos, paisanos… De estos paisanos llenos de momentos, momentos anónimos que hicieron y hacen nuestra Historia, esa con mayúsculas que es la mía la tuya y la de todos la que no aparece en ningún libro "Esa" la auténtica, como nuestra tierra.

Mis pretensiones, ninguna, metas tampoco, ambiciones tampoco tengo, peticiones, que seáis benévolos conmigo pues lo de escribir no es lo mío, lo mío es lo pasional y espero trasmitirlo, difícil reto, pero debo aprovechar la oportunidad que me brindan, y decir también que en la parte técnica tengo como colaborador a mi amigo Uge pues yo se poco o mejor dicho nada de informática y que dejaremos las puertas abiertas para vuestros comentarios colaboraciones y consultas a las cuales contestaremos lo antes posible.

Saludos Esca y Uge.
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viernes, 10 de septiembre de 2010

El río Duratón serpentea por sus hoces aproximadamente unos 25 km. desde el Molino Giriego hasta Burgomillodo, en este trayecto se encuentran alrededor de 30 estaciones de pinturas rupestres conocidas relacionadas con las poblaciones de esos momentos, su datación es confusa, entre el siglo IV a. C. y finales del I a. C. El estudio mas amplio sobre este arte rupestre lo hizo la Dra. Mª Rosario de Lucas por los años setenta para su tesis doctoral, es de imaginar que desde esos años muchas de estas pinturas se hayan perdido para siempre y otras muchas no habrán llegado a nuestro siglo, las que podemos admirar aun, están situadas en lugares, digámoslo, un poco rebuscados o emblemáticos para sus autores dentro de las hoces y orientados hacia el sol en su mayoría, no queriendo decir con esto que en lugares de umbría no hubiesen, si no que tal vez no llegaron a nuestros días a causa de peores condiciones climatológicas. Algunas de las más conocidas son las de El Solapo del Águila, Molinilla, Solapo de los Angostillos... entre muchas otras anónimas que no se nombran por su nombre nada más que por pastores, pues son solo ellos y los muy mayores los que saben como se llaman ciertos lugares.

Desde aquí mando un S.O.S. para que este arte rupestre no se pierda y así futuras generaciones den una respuesta a las incógnitas que encierran estas pinturas esquemáticas, tanto de nuestro pasado como de nuestro futuro.



“El mejor profeta del futuro es el pasado”.

Lord Byron (1788-1824); poeta inglés.

 

lunes, 30 de agosto de 2010

COMPAÑERAS DE DESTINO 

Tan decrepita una como la desnudez de otra

sus almas se las llevo´ el diablo del tiempo

ese que llego´,que esta´,que se fue´

como si de la santísima trinidad se tratara,

ese amigo infiel,amigo de nadie,enemigo de todos

ese que no perdona

el que a todos nos pone en su lugar

al que a todos nos falta y nadie le sobra ¡¡

y es que llega tan deprisa y sin avisar !!

viene de tan lejos como el viento                 

 y es tan cercano como nuestro aliento

apropiandose de cada uno de nosotros

exiguiendonos nuestros momentos a su antojo

como un dios omnipotente

los buenos pasan con la rapidez de un rayo

los amargos con la lentitud de una agonía

otros,los mas crueles,tan eternos como tu

¿Tienes algo bueno,tiempo que todo lo curas?

Esca._ Dia 30 de Agosto del año 2010

miércoles, 04 de agosto de 2010

Aquella semana estaba trabajando en el pueblo del Villar de Sobrepeña. Un día necesité ayuda y un chaval mío vino a echarme esa mañana una mano. Terminada la mañana nos dirigíamos a casa a comer y bajando por la carretera en dirección a San Miguel de Neguera, en la curva junto a las Grajas, me dice el chaval: - En esta curva, viniendo una noche sobre las cuatro de la mañana de Sepúlveda, casi me mato - ¿Pero qué dices? - Sí, un tío vestido de blanco estaba en mitad de la carretera, iba caminando y al salir de la curva me le encontré de golpe, di un volantazo para esquivarle y frené en seco el coche. Al mirar por los retrovisores a ver si le había atropellado o algo el tío seguía caminado hacia mí como si tal cosa, como si no hubiera pasado nada y yo casi me caigo por el barranco ¡será gilipollas!, me dije, o tiene una tajada que no ve... En ese momento yo me callé, pero mi mente recordaba la historia. - Jorge, ¿le viste los pies?- - Me asusté´porque vi que venía hacia mí sin inmutarse siquiera, pero me asusté y salí pitando con el susto en el cuerpo, pero ¿por qué me preguntas si le vi los pies? - Te cuento: la historia comienza ya hace unos siglos, en Sepúlveda.... ....Un día de invierno, de ese invierno castellano, donde las heladas nos quiebran los huesos, cierto caballero, pasando por la iglesia de El Salvador, vio entre las arcadas de su pórtico algo acurrucado como buscando calor entre sus frías piedras. Al bajar de su caballo y acercarse distinguió, entre una manta raída o algo parecido, a un hombre pegado a su zurrón y le preguntó: - Pero buen hombre ¿no ha encontrado posada? Éste le contestó como pudo: no, caballero. A pesar del frío el hombre que parecía muy joven sudaba como en el infierno deben sudar los pecadores. El caballero muy cristiano y muy buena persona, sin pensarlo dos veces, le ayudó a incorporarse y cogiendo como pudo ese saco de huesos se lo llevó a su casa. Durmió esa noche allí. El ama de llaves del señor lo atendió tres días hasta que pareció que daba señales de tener algo más de vida. - Señor, señor, el fraile parece que viene en sí; pobrecillo, parece muy joven y es muy guapo. - Le haremos coger unos kilos para que siga su camino -le respondió el señor-. Si el tal hombre era un fraile, sus hábitos limpios por el ama delataron una identidad todavía incierta, pero, poco a poco, el novicio fue relatando su viaje: - Salí de mi convento hace ya unas semanas y mi destino es el convento de Nuestra Señora de la Hoz, junto al río Duratón, pero si no llega a ser por la caridad del señor, para mí que no lo habría conseguido, ahora me encuentro mejor y no sé cómo agradecérselo. - Nada, nada, tú ponte bueno y ya está. Iban pasando los días y ya iban para seis los que, como un señor, se encontraba en esa casa cuando el caballero, viudo él, dio a conocer a su hija, tan joven y bella como un amanecer de primavera, y sentados a la mesa a cenar, una mirada furtiva a sus ojos les bastó para sentir lo que por su edad no tenían idea que existiera, sentimientos que hacían mucho daño al corazón. - Dios mio, he pecado en pensamiento, he fallado a mis votos- El remordimiento de esa mirada no le dejaba dormir. Creyó que el momento de la partida era ya mismo, cuanto antes, y cogiendo su zurrón se disponía a salir de su dormitorio de convaleciente cuando tuvo el encuentro con la hija del señor, - ¿pero donde vais?- El encuentro inesperado hizo de nuevo galopar su corazón. - Dios mío, nos hablaron en el convento de los ángeles del cielo, pero ni en sueños los imaginé tan hermosos. - Pero, ¿dónde vais? -insistió la hija del señor, acercándose casi hasta rozar su cuerpo contra él-. - Sigo mi camino -acertó a decir cabizbajo, temblando como un perrillo pequeño cuando pierde a su madre-. - Pero... -dijo ella titubeando-. Y acercando su mano la posó sobre el pecho de él. Cómplices sus miradas, llegaron a ver mutuamente su pasión. El tiempo se paró y esos cuerpos jóvenes llenos de pasión, encadenados por convencionalismos, se rompieron y esa tarde se fundieron en ese dormitorio tanto que ni un perfume tenía cabida entre sus cuerpos desnudos. Tampoco las palabras tenían lugar. Sus cuerpos lo decían todo. El viaje del señor de la casa y la salida inesperada del ama dejaron culminar lo esencial y más humano de su naturaleza: el amor. Y esa tarde de invierno fue primavera en esa alcoba y según pasaban las horas volvió el invierno con su cruda realidad. - Debo irme, me esperan, volveré por ti fuera de estos hábitos -y ya anocheciendo puso camino hacia el Convento de la Hoz-. Caminando por esa noche oscura ésta le encerró en sus más negros pensamientos. He fallado a mis promesas con Dios -pensó-. Pero, ¿cómo puedo haber caído tan bajo? El camino se hacía eterno e insufrible pasado ya el pueblo del Villar de Sobrepeña. Sus pensamientos le destrozaban. - Dios mío: dame fuerzas, ¿qué he hecho? ¿por qué este amor tan imposible? No te merezco. Mi cuerpo es débil pero no te fallará más. Y ahí, en esa curva, echó a correr hacia el abismo que arañó a la tierra el río Duratón y un grito desgarrador estremeció a las grajas que allí dormían. - Dios mío ¡perdóname! Y un hábito blanco enjugado en lágrimas dejó en su camino, tal vez el que tú vieras. - Pero... ¿y el cuerpo del fraile? - Te digo: nunca apareció -¿Y la desconsolada hija del señor? - Pues te sigo contando: días más tarde la noticia llegó a Sepúlveda y también a oídos de ella y ese mismo día se echó a las aguas del Duratón por Santa Cruz, o eso creyeron, pues allí dejó sus ropas. Buscaron sus cuerpos río abajo pero nunca se encontraron o si se encontraron nunca más se supo de ellos...

martes, 27 de julio de 2010

Aquella mañana, al llegar a la cuadra a atender a su ganado, su burro estaba de cuerpo presente. Esto es un decir, los burros dicen que no tienen alma, no se si por burros o por que no comulgan, el caso es que el burro estaba muerto y por estos lares, muerto el burro la cebada al rabo. Con la ayuda de unos vecinos lo llevaron al muladar, no sin esfuerzo, para que los buitres hicieran lo propio con el ,osease darse un festín, por que aunque viejo estaba gordito el jodio. Pero este señor tuvo la brillante idea de aprovecharse del difunto para intentar coger un buitre, sabe dios con que intenciones, abrió el burro por el vientre, saco todos sus metros y metros de tripas y demás órganos y pequeño él, se metió en esa cavidad maloliente y así, oculto, esperó a que los buitres llegaran a comerse el cadáver de su compañero de fatigas. Pasó más de una hora hasta que vio aproximarse a los comensales. En el mundo de los buitres hay jerarquías a la hora de empezar a comer y el primero que se aproximó fue un macho de muy buena talla y el tío Rosco, que así se llamaba el buen señor, le echó mano, sujetándolo tan fuerte como podía por las patas. El buitre, asustado y viéndose atrapado, empezó a aletear buscando cielo y libertad y el tío Rosco no soltaba ni pa tras y menos a esa cierta altura que le elevó semejante bicho. En estas pasaron las horas hasta hacerse la noche, cada cual con su desesperación, era ya cuestión de honor y de poder a poder, y dicen los de los pueblos cercanos, Sebúlcor, Valdesimonte, Consuegra, Sepúlveda, Urueñas, ... que en el cielo se veían unas siluetas con la luz de la luna y se oían unos lamentos que decían:                                                                                                                           “Estrellitas del alba, lucero del amanecer, el tío Rosco del Villar esta noche la va a joder”.                                                                                                                                        Gracias a Félix de Frutos por contármelo. 

viernes, 11 de junio de 2010

Mañanas, como tantas otras a lo largo de estos últimos años, me aventuro por nuestra comarca en busca de sabe dios qué, pero… bien prontito. Cuando el sol apenas despunta por nuestra sierra central y las tinieblas de la noche se refugian en las cuevas y recovecos de nuestra calizas, emprendo mis incursiones por nuestra tierra, esta tan desconocida, tan anónima, incluso para los que vivimos en ella, tan desierta, que pasas por los pueblos y no ves a un alma. Te reconforta a esas horas de la mañana esa luz segoviana tan azul y luminosa y esos gorriones trigueros en primavera, que en lo más alto de almendros ciruelos y zarzas, nos dan un recital de canto reclamando a alguna hembra. ¡Qué primaveras tan mágicas! Parece que renacemos después de estos inviernos tan crudos donde las heladas nos paralizan hasta el alma. Apenas en invierno ves vida: alguna perdiz, esa zorra olisqueando rastros, desquiciada ya porque lleva cinco días sin comer; pero lo que no dejas de ver son esas siluetas majestuosas en el cielo, buitres y más buitres buscando en un vuelo circular algún muladar donde darse un festín, porque eso es lo que parece por la cantidad de invitados (o no lo sean) que allí acuden. Las necesidades imperan y estos ya no buscan muladares, buscan granjas donde el infortunio del ganadero es, en ocasiones, fortuna de estos grandes señores de los cielos e inquilinos desde muchos siglos atrás de nuestras hoces del Riaza , hoces del Duratón y otras hoces mas anónimas, desperdigadas por nuestro nordeste, que como arrugada piel caliza, surcan nuestra vieja tierra de Segovia; y no por ser anónimas dejan de ser espectaculares, el valle del Horcajo en Carrascal, ribera del San Juan, ribera del Caslilla…, todos ellos, lugares muy propicios para recorrer y percibir lo que nos rodea, entre sabinas, enebros, aromas de espliego, de tomillos, de decenas de plantas que a nuestro paso nos regalan, como queriéndonos dar su bienvenida . Va pasando la mañana, pero… si hay algo que me entusiasma cada mañana es el rato del almuerzo, pero no en cualquier sitio; el lugar más propicio es al lado de cualquier arroyuelo, donde a su vera, crecen esos chopos jóvenes de porte estirado y algunos no tan estirados, ni tan jóvenes. Lugar propicio para coger unos caracoles en temporada de ellos. Y allí… medio tumbado en esas pequeñas praderas, con el susurro del agua como coro y como tenores cualquier ruiseñor o jilguero que por ahí estén, es el rato más agradable de la mañana. Es bueno alimentar el espíritu con un concierto de estos pero también el cuerpo, pues se da siempre el caso, que no sabe nada mejor que un buen almuerzo en el campo, ¡Qué lo sepáis! se da otro caso pero ese no se nombra. Sigo por esos caminos de dios después de almorzar, caminos digo, y a veces ni de dios ¡ Pues vaya caminos¡ y para todos los gustos. Entre pinares, que de esto andamos bastante bien, (qué potencial tenemos en energías renovables), en fin….y cuando llega el otoño una gran variedad de setas y hongos nos hacen las delicias de paladares exquisitos, en otras ocasiones, por las riveras de los ríos, San Juan, Duratón, Riaza… vas andando por senderos, no dejando pasar inadvertido nada a tu paso: que si mira el lagarto ocelado, que agustito está al sol , ¡qué joder! (joder sí, los segovianos decimos joder), ¡qué susto me ha dado la jodía culebra de escalera!, que si el mirlo sale de entre las zarzas y te da otro sobresalto !qué mira que berros más buenos¡ En otras ocasiones, por los paseos por el campo el susto se lo llevan otros: corzos, jabalíes. Eso me creo. Pero ellos saben que estás por allí, antes de llegar. Los animales tienen los sentidos mas agudizados que nosotros, ¡tontos de nosotros! que creemos saberlo todo.                                                                                                                    Otros caminos son menos entretenidos, digámoslo así, son los caminos de tierras cerealistas: alguna perdiz en lo alto de un majano requiriendo alguna dama, algún alcotán primilla estático en el aire sentenciando a algún ratoncillo para su prole, aguiluchos, milanos haciendo el vuelo nupcial. Es una delicia ver sus vuelos parejos. Pero lo que realmente me apasiona es tener la ocasión de ver cazar al halcón peregrino, contadas ocasiones lo vi, pero inolvidables, y casi siempre, en lo más alto del cielo, este cielo tan nuestro y tan azul. Los buitres, ¡eso si que es volar!, ¡que envidia, coño! (porque los segovianos decimos coño también y bien claro ¡qué lo sepáis!) estos carroñeros, con el mínimo esfuerzo, recorren kilómetros y kilómetros, pero el hambre les aprieta… y digo yo ¿Por qué desaparecieron los muladares? En otros países europeos intentan introducir de nuevo al buitre y… por cuestiones sanitarias. Creo que cada ser tiene una función en este planeta, la del buitre limpiar de animales muertos el campo antes de ser focos de infección ¿…y la nuestra? ¡Pues no lo sé, pero creo que aquí, en el planeta, si alguien sobra, somos nosotros; son cosas mías claro, y es que, en mis incursiones en solitario por estas tierras, me da mucho que pensar y siempre viene a mi mente una palabra como resumen y final, RESPETO, pero también viene a mi mente otra, EQUILIBRIO, palabras básicas en nuestro entorno para llevarlas a su ejecución.                                                                                                                                           Mi tierra es esta, la recorro a menudo, la siento, la percibo, pero no sé narrar sus atractivos, su rudeza, sus encantos como se merece, la mejor narradora es ella, es un libro abierto por las páginas que tú mismo quieres leer, historia, fauna, flora, tradiciones. No te defraudarán sus páginas. Cinco sentidos dicen que tenemos, pero para sacar todo el partido de ellos en nuestra tierra, usar el corazón.

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